Vivimos de manera tan independiente que lo único que podemos hacer es mantener una conexión con nuestros objetos.

Sentimos que con eso lograremos llenar esa necesidad que tenemos de interactuar con las personas de manera genuina.

Desde el lapicero o lápiz que es el único que escribe como yo quiero, hasta los calcetines viejos con hoyos que son los únicos que logran mantener los pies calientes.

Creamos ideas sobre los objetos que simulan sentimientos hacia nosotros. Algo así como un vínculo especial, una conexión mágica que no es posible mantener con ningún otro, pero la realidad es que cada objeto es reemplazable sólo que no estamos listos para deshacernos de aquello que nos hace “diferentes”.

Aunque no estemos preparados para enfrentar el desprecio de cosas inservibles, cada vez que nos vemos obligados a cambiar, una parte de nosotros siente esa nostalgia indescriptible por algo que no debería ser más que una herramienta para nuestro día a día.

A pesar que nuestros abuelos son personas con fuertes apegos a lo viejo, con nosotros es diferente el apego que creamos a pequeñeces. Porque cada día el mundo cambia de manera desesperada, dejándonos a la deriva de la actualización. Es por eso que, dejar un celular es fácil porque el que viene será más grande y elegante, por lo tanto en tecnología no existe ningún afecto. Es todo tan frio que nos acostumbramos a deshacernos de lo “viejo” sin sentir ningún tipo de remordimiento.

La tecnología es la influencia número 1 en el mundo, proyectando que para ser feliz hay que renovarse a pasos agigantados sin importar lo que se queda atrás. Por lo tanto, en medio de este eterno invierno, un poco de primavera que nos brinda una simple taza o una vieja libreta siempre traerá un poco de calor a nuestras tecnológicas vidas.

Mantener intacto lo que nos hace especiales será siempre una experiencia vana pero que repercute en nuestro estado de ánimo. Tomar o no tomar en tu taza de café favorita marcará tu mañana y como se desarrolla, porque todo lo que puede producir un pequeño cambio en nuestra felicidad cotidiana hace que nos detengamos y pongamos freno al auto sin paradas llamado tecnología. No porque tengamos una mentalidad de no avanzar sino porque permite volver a esa esencia genuina de disfrutar lo que está alrededor mas allá de un Smartphone.

Pin It on Pinterest