Últimamente es fácil encontrarnos con divertidas publicaciones sobre “crisis existenciales” cotidianas para cualquier época a manera de meme. También, nuestros contactos nos revelan (o nosotros les revelamos) a diario las quejas o como contraparte, los ideales personales o las cosas buenas de la vida… Que si no estamos a gusto con nuestro empleo o si trabajamos por puro gusto, que si me equivoqué de carrera o soy la más apasionada del área, que si ya me casé o estoy viviendo el sueño de viajar cual soltero ambicioso.

Sin embargo, podemos aceptar que no todo es risa al leer las muchas declaraciones, algunos podemos entrar en contacto con cierta frustración e incluso convertirnos en parte de la estadística de aquellos que se prestan para atacar en Facebook al Fulanito con quien apenas habla.

En fin, ya sea que las malas noticias nos muestren un terrible escenario de que el mundo va en picada o que nos sorprendamos anhelando la “vida ideal” del que publica su último viaje a París, es una realidad que Internet a cambiado significativamente la forma en que percibimos nuestro entorno y como nos relacionamos en el mundo digital.

Cualquiera puede ser presa fácil del chisme y el comentario agresivo. “Tenemos libre expresión” es el argumento y eso es más que cierto, una ventaja que no se tienen en varias partes del planeta, pero ¿la usamos para dañar o para aportar un bien? Nuestras recomendaciones de hoy no son verdades absolutas, pero si pequeños consejos para levantar la banderita blanca en nuestras redes sociales, a nivel más personal.

Fuera preguntas incómodas

Hagamos un favor como amigos, abstengámonos de preguntar el famoso “para cuándo” heredad de nuestras tías. Si ya es incómodo oír estas preguntas en las reuniones familiares o en los reencuentros imagina toparte con esto en tus fotos publicadas: “Te ves muy bien pero ¿para cuándo sales de la escuela?” “Felicidades por tu boda ¿para cuándo los niños?”, “¿Para cuándo nos presentas un(a) novio(a)?” Y la boda, el trabajo, la maestría ¿Para cuándo?

Si te disgusta, no apliques esa presión sobre los demás. Seamos sinceros, no todos tenemos un especial interés por saber estas cosas. Banderita de la paz, cada uno a su tiempo, la propuesta es ¿qué tal si nos enfocamos en nuestras propias metas?

Cordura ¡ven a mí!

A veces nosotros presionamos el botón rojo de la autodestrucción publicando abiertamente todo lo que pasa en nuestro día. Cierto, cada quien elige que publicar en sus perfiles, pero si no queremos ser bombardeados con preguntas incómodas, tal vez, sólo tal vez, guardemos lo importante, lo íntimo y las noticias más significativas para los más cercanos. Conservar un equilibrio entre el cuidado de nuestra privacidad (que aplicamos a diario, desde las contraseñas en nuestro teléfono) y la forma de hacer lo mismo en redes es sano.

¿A dónde vamos con esto?

Podemos hacer esta pregunta cuando iniciemos una larga pelea en redes ¿en qué va a terminar? ¿Cuál es mi objetivo? O ¿Qué quiero lograr a través de mis declaraciones? Muchas veces comentamos por comentar, reaccionamos de forma colérica sin llegar a nada. Tengamos compasión por nuestro hígado y si la discusión no es importante, no tiremos tiempo.

Como sugerencia extra del día, algunos tenemos el mal de no conocer por completo nuestra lista de contactos, situación que nos sorprende cuando de repente “Pablito Pérez” arremete en nuestra publicación y ni quiera sabemos quién es.

Recuerda que tus redes se han convertido en un espacio personal, como un departamento digital que habla de ti (algo de eso te platicamos en ¡Hey tú! ¡Universitario!). Tú decides quien entra o no, como lo decoras y que haces en él.♥

Pin It on Pinterest