Recordando

Cosas de secundaria

Tal vez no en todas las secundarias se siguieron los mismos patrones, pero es probable que si viviste esta temporada hace 10, 15 o más años, recuerdas alguna de estas situaciones.

El lugar favorito

Casi todas las secundarias tenían un punto de reunión dentro y fuera del edificio. “Ir a la cafe”, “las mesitas” o reunirse en “las pizzas” más cercanas; estos lugares se convertían en el territorio de grupitos de adolescentes.

 

Las tardeadas

Y no sólo en las conocidas “discos” de la ciudad que en aquella época rentaban sus espacios de 15:00 a 20:00 horas (una hora ya muy peligrosa, seguraban las mamás) o en la temporada de los 15 años de las niñas del salón, tal vez recordarás cuando colocaban el “sonido” en la explanada de tu escuela y ponían luces para “ambientar”.

 

Las peleas

Algunas escuelas tenían sus zonas de “pelea”, un parque cercano o una cancha que se convertía en el escenario de ajuste de cuentas, anunciado desde el receso para “la hora de la salida”. Y ¿cómo olvidar los encuentros que se llevaban a cabo después de los desfiles? Lugares como Los Berros se convertían en un auténtico ring.

 

La semana del estudiante

A veces eran tres días únicamente, pero todos eran felices con ir de “civil”, hacer la mejor campaña para los “candidatos” de su salón que querían ser “reyes” o ver quien participaría bailando o cantando algo.

El Himno

Cada lunes de Homenaje a la Bandera, luego de entonar el Himno Nacional y el Himno a Veracruz, probablemente cantaste “Escuelas secundarias técnicas, juventud entusiasta y febril…” o algún otro canto exclusivo de tu secundaria… ¿Te acuerdas del tuyo?

Irse de pinta a…

Muchos recordaran cuando alguien se “volaba” las clases para esconderse en algún rincón de la escuela esperando no ser descubierto, pero “irse de pinta” era “otro nivel”. A veces sólo se trataba de salir 1 hora antes de lo acostumbrado e ir a platicar al cerro de Macuiltepetl o a los Tecajetes, donde ocasionalmente los vigilantes amenazaban a cualquier uniformado con “llamar a la patrulla o a su mamá” (y a veces lo hacían).

Las restricciones en la entrada

Muchas de nuestras generaciones aguantaron ser revisados por los prefectos en la entrada. Debías traer tenis blancos con el uniforme deportivo (si tocaba ese, si no te regresaban), el cabello corto para los chicos o las uñas sin pintar para las niñas.

 

La competencia

Que si ibas en general o en técnica, que si la 5 o la 2, la 3 o la 128, que si mi banda de música o de guerra era mejor, que cuál vanguardia se veía mejor en los desfiles, eran algunas de las “rivalidades”  de la época, aunque al final siempre te reunías con amigos para ir a visitar a alguien de otra escuela.

 

Algunas cosas aún permanecen, otras son historia ¿de cuáles otras te acuerdas?

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