¿Recuerdas la primera vez que la viste? ¿Recuerdas el momento en el que tu corazón se detuvo de amor? ¿Recuerdas el miedo que tenías de hablarle? ¿Recuerdas cuando viste a tu hijo por primera vez? ¿Recuerdas cuando tu madre te llevó a ver la película que tanto querías? ¿Recuerdas el día que tu amigo te ayudó en ese problema donde todos corrieron?

El 14 de febrero es sólo un recordatorio del amor que está alrededor de nosotros. Es ese post it pegado a nuestra computadora con la intención de no olvidar, de no pasar por alto el hecho de amar. Sí, es un día en el año en el que puedes ser cursi sin que los demás te critiquen, es un día en el que expresar el amor no se verá raro. Es un día en el que puedes componer canciones, escribir poemas y ver películas sin soltarse de las manos o tal vez estar con tu familia, ver a un amigo que no veías o marcarle a esa persona que extrañas. Para los que odian estas fechas “llenas de consumismo” el mejor discurso es “¿Por qué no hacerlo todos los días?”. Pero esto es una idea aún más romántica que el mismo 14 de febrero, ser tan amoroso todos los días del año. No quiero decir que es imposible, pero vamos tan agitados por el mundo que olvidamos detenernos.

Cada día nos volvemos más temerosos de expresar nuestros sentimientos, de arriesgar por amar, de luchar por estar juntos, de permanecer. Es como dice José Emilio Pacheco:

“El amor es una enfermedad en un mundo en que lo único natural es el odio”

Es cierto que existe el dolor en el mundo, es cierto que hay gente que está en busca del amor, es cierto que muchos otros han sido decepcionados y otros han perdido todo por la excusa del querer, pero es esto lo que nos hace diferentes, esto es lo que nos hace fuertes. Es esta fuente lo que brota que cada día se pueda ser mejor.

¿Recuerdas cuanto luchaste por el cáncer de ese familiar? ¿Recuerdas a tu madre desvelándose trabajando tiempo extra para darte lo mejor? ¿Recuerdas a tu padre enseñándote a andar en bicicleta? ¿Recuerdas cómo te veías junto a tu amigo hace 15 años cuando iban en la secundaria?

Esto es el 14 de febrero, un recordatorio en nuestro calendario. Un momento de esos 365 días para abrazar, para besar, para tomar café o simplemente para mandar un mensaje.

Es un recordatorio para reconciliarte con esa persona que no has querido llamar por aquel mal entendido o simplemente de perdonar y volver a empezar.

“Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido…

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser…”

En fin, es este amor lo que nos hace sentirnos vivos.

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