Es verdad, no nacimos para estar solos, nuestro diseño implica querer compartir todo. Ya sea esa anécdota tan emocionante que viviste camino a casa o desahogar alguna mala experiencia en el trabajo; nos sorprendemos disfrutando de un delicioso platillo y pensando: “si tan sólo lo probará él (o ella)”. En fin, tenemos una necesidad constante de platicar o hacer partícipes a aquellos que amamos de cada uno de nuestros momentos.

Sin embargo, no siempre es posible eso, a veces puede ser que estás experimentando vivir solo por primera vez o cambiaste de residencia; se dio alguna ruptura o tuviste que despedirte de alguien con quien pasabas mucho tiempo. En ocasiones, es algo más común de lo que pensamos, un cambio de rutina o de horarios, un chance que se nos regaló para descansar un poco, terminar los estudios, jubilarse o simplemente tomar vacaciones.

En cualquiera de los casos va a haber un momento en la vida en el que tengamos que estar solos y esto no debe resultarnos el fin del mundo. Independientemente de las cosas que nos lleven a tener unas cuantas horas al día estando con nosotros mismos, hoy te aconsejamos: ¡Aprovéchate!

Las siguientes, son algunas recomendaciones que puedes tomar en cuenta para ese tiempo contigo.

Retomando sueños

¿Recuerdas que querías ser cuando eras niño? A veces nuestros anhelos se convierten en simples hobbies o los dejamos de lado por completo yendo en busca del “alcance de objetivos” que tanto se nos demanda, en ocasiones nos olvidamos  de las cosas buenas y simples de la vida, como lo mucho que nos gustaba dibujar o cuanto disfrutábamos andar en bicicleta. Si por falta de tiempo dejaste de hacer eso que te generaba una alegría extra y que únicamente tenía sabor para ti, es hora de retomarlo.

Cultívate

Volviendo al detalle del tiempo, hay veces que estamos tan enfocados en nuestras actividades que cuando estas tienen que cesar no sabemos qué hacer… ¡Cultívate! Aunque esto debería ser parte de nuestro día a día, aprovecha el tiempo que tengas para estar solo y ¡lee! Lee mucho. Infórmate, aprende algo nuevo, toma un curso en línea, investiga, conoce más de lo que hay a tu alrededor, es un regalo que puedes darte y sin ninguna presión.

¡Diviértete!

Aunque lo anterior sea parte de lo que amas hacer, no te olvides de disfrutar. Aprovecha para ver esa serie o película que te perdiste hace tiempo, intenta cocinar algo (nadie se dará cuenta si no sale a la primera). También puedes salir a descubrir lugares de la ciudad, conocer nuevos sitios para comer o alguna cafetería que recomendar. Aún hay mucho por descubrir.

Replantea tus metas

Tal vez sea el momento de emprender ese negocio que no sale de tu mente, de tomar una decisión importante o hacer un cambio radical. Es momento de que platiques contigo sobre ello.

¡Limpia!

Si, este tal vez no será tu punto favorito, ni el más emocionante, pero estamos de acuerdo en que es necesario. Si tienes un tiempo extra organiza tu casa, puedes deshacerte de aquello que ya no utilizas o hasta renovarlo, reacomodar tus muebles para tener un “cambio de aires”, registrar el interior de los armarios que casi no abres, seguro encontrarás algo que te hará recordar (este es un extra para que no te suene tan aburrida la opción). En verdad es algo bueno.

No te olvides de tu cuerpo

Nunca es tarde para cuidar de ti, haz un poco de ejercicio, si tienes una mascota ¿por qué no tomar un paseo?  Retoma los buenos hábitos, toma las comidas a sus debidas horas y descansa lo suficiente. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Seguramente todo esto formará parte de algo que querrás compartir cuando sea el momento o con aquellos con quienes pasas el resto de tu día. Nada mejor que ver toda situación desde su mejor perspectiva. ♥

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