Teléfono descompuesto presenta: La chica de Esfinge

Teléfono descompuesto presenta: La chica de Esfinge

Xalapa, esa ciudad de las flores, con calles pequeñas y habitantes que tienen la característica de pasar la información de manera práctica y veloz.

Muchas leyendas urbanas han pasado por nuestra boca y las hemos transmitido como verdad sin ni siquiera saber ¿qué?, ¿Cuándo, ¿Cómo? y ¿Dónde? Ni nombres ni apellidos, solo contamos la historia y dejamos que está se vaya “como hilo de media” hasta el punto que regresa la desinformación a nuestros oídos.

Una historia que hizo mucho eco en la década del 2000, fue la de una chica que tenía 18 años, a la cual no la querían dejar ir al antro. Ella insistió mucho porque se trataba de ir al lugar del momento, un espacio que era lo más atractivo de la ciudad, un centro nocturno llamado Esfinge. Ubicado en 20 de noviembre en una plaza casi abandonada entre la agencia de automóviles y CAXA.

Después de mucho insistir, el padre de ella accedió a darle permiso pero con la condición de acompañarla. Él se iba a mantener al margen y no se iba a involucrar con ella dentro del antro, pero la estaría vigilando desde la barra para no pasar ningún inconveniente. La joven accedió con tal de disfrutar un momento con sus amigos y de ir al lugar de mayor popularidad de la ciudad.

Una vez en el antro, todo se llevo a cabo conforme a la condición, ella estaría con sus amigos bailando y el padre estaría al pendiente desde la barra. Transcurrió la noche y después de un tiempo, un mesero se acercó al padre y le comentó: “He notado que no le quitas los ojos de encima a la chica de allá, si quieres…dame un varo y te la duermo”. Y así comenzó la historia.

Esta se popularizó, todos relacionaban ese lugar con el “antro en donde duermen a las mujeres” o “el lugar donde le ponen droga a los refrescos”. Muchos padres usaron esta historia para negar permisos, pues en cada familia xalapeña estaba la idea de que querían dormir a las mujeres y que los meseros del lugar estaban en complicidad.

Como toda historia, esto debe tener algo de cierto y de mentira. Nunca hubo una demanda pero el lugar nunca volvió a florecer, poco a poco se fue acabando hasta el punto de cerrar. Las personas dejaron de asistir, justamente por ese temor de correr peligro consumiendo algo del lugar.

En fin, estas historias son las que muchos de los xalapeños se la saben, la repiten y algunos padres cuando es necesario la siguen utilizando, pero esto es tan de xalapeños todos formamos parte del teléfono descompuesto de la ciudad.

 

Los “porqués” del mal del puerco (y algunos consejos)

Los “porqués” del mal del puerco (y algunos consejos)

Está por terminar enero y seguimos sin poder cerrar el ciclo del maratón alimenticio, apenas estamos recuperándonos de la rosca de reyes cuando familiares o amigos ya están acordando el lugar para los tamales o que botanas y delicias preparar para el Super Bowl de este año.

Definitivamente los mexicanos sabemos aprovechar el placer de comer, por lo tanto, constantemente podemos caer en los excesos, más aún cuando se trata de festejar. No sólo en reuniones, probablemente habrás notado que luego de sentirte plenamente satisfecho tras la hora de la comida, te ataca una terrible somnolencia, pesadez o cansancio, en resumen te da “el mal del puerco”.

¿Te has preguntado por qué sientes este malvado malestar? O ¿Por qué en ocasiones es más fuerte? Hoy te respondemos algunos “porqués” sobre esta sensación.

El primer “porqué”: ¿Por qué le decimos “el mal del puerco”?

Está claro que su nombre oficial no es ese, nos encanta ponerle apodos a todo (y a todos) y así surge esta expresión, haciendo alusión al cerdo, ya que uno de sus hábitos favoritos es dormir profundamente después de comer. De hecho, el nombre oficial de esa sensación de somnolencia es “marea alcalina”.

¿Por qué nos ataca?

No te espantes, no es una enfermedad y no nos “ataca” precisamente. El sentir sueño crónico surge con más fuerza cuando comemos “pesado”, aunque es normal que ocurra después de cada comida, ya que se debe principalmente al proceso de la digestión.

¿Por qué es más intenso cuando comemos mucho?

Para que nuestro estómago digiera los antojitos que acabamos de comer o cualquier alimento cargado de grasa y azúcar, necesita generar más ácidos, por lo tanto es un esfuerzo extra que gastará aún más energía. Entonces, cuando el cerebro detecta que el cuerpo está trabajando arduamente comienza a marearse y luego viene la pesadez.

 

Después de contestados los “porqués” básicos, te dejamos con algunas recomendaciones para luchar contra el mal del puerco y continuar tu productivo día:

COME SALUDABLE

Si, no podemos resistirnos  a la comida chatarra y la escasez de tiempo no ayuda mucho, sin embargo la primera recomendación es intentar comer más saludable, agrega frutas y ensaladas a tu lunch, no morirás de hambre, es una promesa.

ACTÍVATE

Nos encantaría decirte que la solución es dormir, claro, si tienes tiempo, una siesta de 15 minutos podría ayudarte, pero si tienes sólo una hora o dos de comida organiza tu tiempo y guarda unos minutos para salir a caminar, charlar con tus compañeros o simplemente hacer algo divertido que te active antes de seguir con tus tareas.

BEBE ALGO

En este punto no podemos dejar que bebas cualquier cosa, deléitate con un buen café o una taza de té y sobre todo, mucha, mucha agua.

Ahora que ya lo sabes ¡a trabajar se ha dicho!♥

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