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SOLOVINO: EL PERRO DE XALAPA

Durante muchos años el centro de Xalapa fue hogar para un animalito que se ha convertido en una leyenda de la ciudad: Solovino. Los rincones xalapeños sirvieron de cobijo para el solitario can.

Se trata de un errante canino de color negro con manchas blancas que podía verse a diario en parques como Los Berros o Los Tecajetes, a veces durmiendo en un cajero ubicado en Revolución, el cual le servía de casa y otras ocasiones fue visto hasta en la Catedral.

Sólo conocemos parte de su historia, lo demás es un misterio. Solovino, también llamado Canelo o Rufo, pudo librar la muerte en dos ocasiones cuando la perrera municipal quiso sacrificarlo; las avenidas muy transitadas y la falta de alimento eran una constante amenaza.

Sin embargo, su búsqueda por un hogar finalizó a las puertas de una conocida institución: La Técnica 3, lugar al que llegó hace unos años para quedarse. A pesar del temor de la comunidad estudiantil de recibir una mordida o agresión, el viejo perro se ganó el cariño de los niños quienes fueron un motor para que lograran que la escuela lo adoptara.

 

Solovino, también llamado Canelo o Rufo, pudo librar la muerte en dos ocasiones cuando la perrera municipal quiso sacrificarlo”

Durante su estancia en la Técnica 3, Solovino tuvo todos los cuidados que requiere una mascota. El perro disfrutó la compañía de los jovencitos; los padres de familia le tomaron cariño e incluso algunos maestros, que se mostraban quisquillosos ante su presencia, no han pudieron resistirse a su simpatía.

A pesar de tener su casa acondicionada, se le podía ver visitando los salones, sus “clases favoritas”, según los maestros, eran español, inglés y matemáticas, aunque a decir verdad si llegó a tomar cursos de adiestramiento canino.

Ya sea jugando, estando muy atento al ensayo de Buhos Marching Band, disfrutando de una siesta o llevando su plato para pedir comida por toda la escuela, Solovino, un perro feliz y lleno de cariño dejó huella.

 

El martes 13 de junio de 2017 Solovino se despidió de Xalapa. Murió de viejito, descansando tras una vida llena de aprecio y mimos. Alumnos y maestros estuvieron presentes en la despedida; lo sepultaron en la escuela y como muestra del cariño de la comunidad, le colocaron la chamarra del uniforme escolar.

Muchos xalapeños cuentan las anédotas del icónico can, ¿cuál puedes compartir?

 

 

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